Y eso que pasaron
tropecientos años...
te cenaste
conmigo.
Sin ton ni son,
solo como fruto
de una imaginación calenturienta,
enviaste
que me acuerde
cuatro veces la policía
a mí casa.
Bajo pretextos surrealistas.
Más parecidos "al día de la bestia"
que a cualquier cosa.
Y lo olvidé.
Y perdoné.
Sin embargo tú obsesión
no cesó.
Hasta aquí hemos llegado.
No te voy a pasar ninguna.
Dorita.
No hay comentarios:
Publicar un comentario