Castillos.
Viajando del Norte al Sur.
Atravesando la piel de toro.
Se halla bello
el camino.
Va llegando la primavera a su fin.
Las copiosas lluvias
han logrado el milagro
de ver reverdecidos campos
y bosquecillos
que lejos de andar polvorientos
y agostados
se les encuentra
alegres y ufanos.
Y así como salpicados
en lo más alto
de cerros y colinas
aparecen castillos gallardos.
Soberbias imágenes
que lejos de parecer decadentes
se ven
como intemporales.
Bien conservados y remozados.
Dorita.
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