Descendí...
hasta el pozo.
Alcé la niña
gimiendo.
La tengo
entre mis brazos.
La acaricio,
la cobijo.
Allí la encontré....
tan presa,
tan sola,
tan indefensa......
Traspasada de dolor,
rota......
por el desaliento.
Ya se produjo
el milagro.
Ya la tengo
en mi regazo.
Dorita.
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