Son tantas
las muertes
que ni siquiera
lo parecen.
Luto,
incomprensión.
Tantas,
tan cercanas,
en tan poco tiempo.
Desgarro,
arrebato.
Ladrones
de la noche...
van llevándose...
nuestro tesoro.
Nuestra casa
mancillada.
Nuestros cuerpos
ya son....
conchas abiertas,
desconcertadas,
zarandeadas
por el agua...
que no conocen el puerto
que el caprichoso destino
les ha decidido
ofrecer.
Dorita.
No hay comentarios:
Publicar un comentario