El sol...
sigue calentando.
Días luminosos
que acarician
nuestros cuerpos.
El cansancio,
como piedras
arrastradas por el viento,
va dejando
su huella.
Este sol,
ya casi de diciembre,
amortigua
las heridas.
Ojos de perro,
entregado,
mirando
con compasión.
Lame,
sabe...
que ,poco a poco,
también esto
pasará.
Dorita.
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