En este irnos
rompiendo,
día a día,
va saliendo,
lentamente,
el sabor
de lo no vivido.
Resulta ser
más dulce
que la miel.
Más jugoso
que las cerezas
recién cogidas.
Sale también,
a borbotones,
la aceptación
de lo vivido.
Sellando la Paz
con uno mismo.
Abrazando
a quien fuera,
un día,
tu propio enemigo.
Dorita.
No hay comentarios:
Publicar un comentario