De un caballo
salvaje,
la luna
se enamoró.
Iba solito
en su viaje.
De la noche,
huía al trote.
Con su crin
rozaba al viento.
Acompasado
movimiento.
La luna
se vuelve loca
con la elegancia
y el brío
de este caballo
Arrenquín.....
que abandonó
la manada
en busca de libertad.
Desconocía
el corcel
que la noche
acabaría
en manos
de una mujer.
Dorita.
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