No busco
atraparte
grande luna
que la negra noche
iluminas.
Ni a tí cisne
que al saber
de mi presencia
te escapas
entre aguas cristalinas.
Y que decir
de ese incendiado amanecer
que en un sublime grito
de grandeza
desparrama su color
quedándose solo
con el azul raso.
No lo busco
porque ya es mío.
Quedó latente
en mi espesura
En los momentos
de amargura
aflora como un beso
con ternura
Dorita.
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