Ahí está
la inmensa mole.
Solo la certeza
de que la cumbre existe.
Antes,
ya la has alcanzado
viendo
más allá de otras montañas.
Donde el firmamento
le besa a la mar.
Donde el espliego y el tomillo
se filtran por los poros.
Donde el silencio....
te da las gracias
por tu compañía.
Solo la certeza
de que todo ello existe,
el trabajo de la subida
deja de serlo
para transfigurarse en deseo.
Dorita.
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