La niña
no para de hablar.
Placer y alegría
al sentir en su boca,
las palabras resonar.
No sólo dice mamá.
Cuando de su boca rosa
sale "cisne",
eleva su cuello primoroso.
Contornea su cabeza,
regalando una sonrisa.
Nos mira con sus ojos grandes,
nos mira con sus ojos negros,
quedándose en calma
como en un remanso de agua.
De pronto,
se le ocurre otra palabra y dice:
"jirafa".
Alzando los brazos al cielo,
se levanta de la silla,
da un brinco con ímpetu.
Al poner los pies en la tierra,
se deja caer riendo y diciendo:
"por hoy ya no hay + palabras".
Dorita.
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