Exigías
perfección.
Corrí leguas,
subí montañas,
bajé los valles,
crucé los océanos.
Se me escapó
con la luna.
Recogí los frutos
de la insatisfacción.
De su y de mi insatisfacción.
Angustia latente.
Agua desbordada,
surgiendo
de su fuente inmaculada,
cicatrizó mis heridas.
Solo me queda el manantial
que me da de beber
todos los días.
Dorita.
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