Llegan a mí mente ahora
tus cartas de verano.
Atrás había quedado Salamanca
con su micro mundo.
Mi aterrizaje en Medina de Pomar...
abrupto.
De la cultura,al parecer con mayúsculas,
a la de calle....al comercio.
Donde mis padres desembocaron
después de un arduo peregrinaje.
Coincidía mi llegada
con la de una multitud de Bilbaínos
que abandonando la Ciudad
buscaban el aire limpio
que por aquellos entonces escaseaba
en donde habitualmente residían.
El pueblo tuvo que prepararse
para ello.
Allí estábamos nosotros.
Encantados de trabajar a destajo
aquellos meses de verano
y así mi hermano y yo
pasar el resto del año estudiando
en la universidad.
Mis padres seguían con sus quehaceres
pero a un ritmo llevadero.
Ahora ...... las cartas....
entre tanto bullicio
llegaban como soplos de aire fresca.
¡Cómo sentía mi corazón latir
entre las cajas de gaseosas,
las de galletas Fontaneda
y la máquina
con la que mi madre
preparaba el picadillo de chorizos.
Prejuicios por tu parte.
Imposible conocer a tus amigos.
Inexperiencia por la mía.
Para rematar,a la vuelta,
el jacinto como regalo de cumpleaños.
Mi estupidez fue soberbia
al visitarte y encontrarme
con el percal.
¡Cosas de la vida!.
Dorita.
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