Nos imaginamos el cielo
como la perfección
de los paisajes terrenales.
No necesitar comer,
vestir
como liberación de las tareas
cotidianas.
Y todo así.
La absoluta liberación
de lo que aquí nos desagrada.
Pero.......
¿y que sabemos?.
Gracias a Dios nada.
Y....
a pesar de los pesares
el creer que trascendemos
es lo mejor que nos puede ocurrir,
ayuda mucho
a nuestro paso por la Tierra.
Dorita.
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