Cree saberlo todo.
Se siente indispensable.
No convoca juntas.
No entrega cuentas.
Pregona su honestidad.
Hay que creerlo a pues juntillas.
Hasta la toma en conciencia
del problema,
se superaron seis añitos.
De pronto.....
alzaron la voz,
porque los hay,
economistas,abogados,
gestores,historiadores,
informaticos y toda clase de profesionales
qué de pronto
se pusieron
manos a la obra
a revisar las cuentas....
y oh! sorpresa
para nada cuadraban...
más de dos millones de euros
faltaban.
Aquel inofensivo
y gentilhombre
se transformó
por arte de birlibirloque
en alguien a perseguir.
Pero.....
y ¿en qué andábamos todos?.
Vaya usted a saber.
Absoluta desidia.
Dorita.
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