domingo, 25 de mayo de 2025

Las víboras

 Solía la señora Nuncia

arrojar los restos de las comidas

por una alcantarilla,

junto a su casa.

Era justo allí

donde mi hermano las cogía.

Las personas mayores

aterrorizadas.

Tenía él una sabiduría innata

para hacerlo 

sin sufrir ningún daño.

La que si entraba en pánico

era yo

que andaba cuidándole.

En mi casa

jamás se sintió el peligro.

Cuando mis padres llegaban del campo

había otras historias

de las que ocuparse

y los niños

en perfecto estado.

Aún hoy en Rucandio

estos animalitos

se hacen presentes cuando quieren.

Al último médico

que tomó nota posesión de su plaza

fue justamente una 

quien le recibió en la consulta.

La tiene guardada en alcohol.

Dorita.


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