Mi abuela ciega.
Mis padres trabajando en el campo.
Yo al cuidado de mi hermano.
No tendría
más de cuatro o cinco años.
Más bien cuatro.
El jugando con insectos en la carretera.
No sé de donde salió
pero puede ver como un tractor
pasó por encima de él
sin que le ocurriera nada.
Yo...
seis años.
Jamás lo olvidé.
Lo que me pareció injusto
es que mi madre,
como le vio
perfectamente bien,
no le regaño.
Fue tal vez la primera vez
que entendí
que había hijos
de primera y de segunda.
Dorita.
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