Un día me di cuenta
que mi madre
había decidido no tener que cambiarme.
El día
de la gran liberación.
Di gracias al cielo
porque ese día llegara
pocos años antes de morir.
Fue cuando sentí
ese amor que sabía
pero que rara vez
había sido expresado
con caricias,
con ese decirte...te quiero.
Dorita.
No hay comentarios:
Publicar un comentario