Y de repente así...
como quien no quiere la cosa
se me presenta la imagen
de la Milagros.
Yo...
con siete años
en el autobús recogiendo
los niños de Cantarrana.
Y la Milagros
en estado de embriaguez
lanzándose a mí cuello
y regalándome todo el cariño
del mundo.
Yo...
entre todos los muchachos
a punto de morir de vergüenza.
Dorita.
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