Desde pequeña,
el África
de los grandes lagos,
me robó
el corazón.
La tía Concha
pasó su vida,
trabajando
en la región.
Cuando
en Rucandio
aparecía
con ánimos
de descansar.........
Iba al campo,
se perdía
entre cerezos,
manzanos,
nísperos
y avellanos.
Su árbol preferido.....
el espino.
Nos traía....
malaquita,
esculturas
de mujer,
café en grano.
Lo que más me sorprendía
era....
que de su maleta
el sol de Burundi
salía.
Mientras
contaba historias
en sus ojos
resplandecía.
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