lunes, 27 de marzo de 2017



Desde pequeña,

el África

de los grandes lagos,

me robó

el corazón.


La tía Concha

pasó su vida,

trabajando

en la región.


Cuando

en Rucandio

aparecía

con ánimos

de descansar.........


Iba al campo,

se perdía

entre cerezos,

manzanos,

nísperos

y avellanos.


Su árbol preferido.....

el espino.


Nos traía....

malaquita,

esculturas

de mujer,

café en grano.


Lo que más me sorprendía

era....

que de su maleta

el sol de Burundi

salía.


Mientras

contaba historias

en sus ojos

resplandecía.

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