Mil y un años gastados
gritándote
lo que tu ya conocías.
Terreno seguro
en el que te movías.
Pero cuando las marismas,
los movedizos lodos
entraron
en tu vida,
ya nada fue lo mismo.
Ojos incrédulos....
dejaron de orbitar.
Tu inseguridad
fue para mi
certeza.
Llegó el momento,
de avanzar
con firmeza.
Segura
que la soledad
estampada en mi piel.....
cobra dimensiones
que me hacen crecer.
No hay comentarios:
Publicar un comentario