Nunca,
durante toda mi existencia,
he sentido
tanto placer por la escritura,
como ahora.
Sus grafías
deslizándose
sobre cualquier trozo de papel,
con espacio al descubierto.
Esos trazos deformados,
convergiendo
con los de cualquier médico
de antaño.
Ese regusto
por lo que ,
cual flecha,
llega de otros tiempos,
alegra mi vida,
en esta mañana de domingo.
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