No he sido yo,
créeme......
-Jamás,
esta bióloga soñadora
había visto lo imaginado
tan rápidamente logrado-.
No fui yo
ni cuantos me acompañaron,
quienes pararon
la barbarie.
Fue el triunfo
del espíritu sobre la muerte.
Fueron los masacrados,
los crucificados.
Sus espíritus lograron
abrir caminos,
en todas las direcciones.
Fue la magia del bosque
que se adueñó de lo humano.
Devolviendo lo verde
al lugar que le pertenece.
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