Lo que hice
para salvar
los trescientos árboles
lo volvería hacer
un millón de veces.
Lo hice
fundamentalmente por mí.
Para luchar por la limpieza del aire
que respiro.
Beneficiados han sido
todos los que no han meneado
un solo dedo por ello.
Los que no quisieron,
tal vez por ser mujer,
ayudarme en la lucha.
Ocho años de desgaste.
La más bella de las perlas
que me ha tocado escuchar
es ...:
está loca.
Al final,
hasta el coronavirus
me ayudó en mi empeño.
Hoy ,
ahí siguen.
Respirando
como lo sigo haciendo yo.
Dorita.
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