Mientras
nuestros padres
se mataban a trabajar,
nosotros
trabajábamos también
a la par.
Sin juzgar,
sin plantearnos ninguna otra cosa.
Trabajábamos
y creezme....
disfrutábamos haciéndolo.
Hoy,
estoy segura,
aquello se hubiera tachado
de explotación infantil;
para mí fue
un aprendizaje de vida.
Ye siento orgullosa de ello.
Dorita.
No hay comentarios:
Publicar un comentario