Llegué
hasta tu playa,
un amanecer.
Fui
bien recibida,
con flores y conchas
y tu gran querer.
Ya no quiero irme
lejos por el mar.
Y si un día
añoro
algún otro lugar,
será
junto a tí
en el mismo barco
que me haga a la mar.
Y si así lo quieres
podremos llegar
a recorrer tierras,
donde los corales
brillen en las aguas
de color turquesa
allá...
en ultramar.
Dorita.
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