No dejes de dármelos
nunca.
Los necesito
para seguir viviendo.
Mi familia no usaba de ellos.
No sabía
de lo reconfortantes
que pueden ser.
No me intérpretes mal.
No tienen nada que ver
con el amor.
Me amaban
más que a nada en el mundo.
Tus abrazos
gotas de lluvia
que me hacen florecer.
Dorita.
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