Recuerdo
cuando te encontraba por las esquinas.
Sin quedar.
Sin buscarte.
Todo irreal.
Todo ficción.
Pero tan bello,
tan intenso.
No sé ni como pudo ser.
Como la pintura,
como las películas,
una mentira
de extraordinaria belleza.
Tomé la iniciativa,
te dejaste llevar.
Cuando te escuché
hablar de verdad,
en serio,
lo que sentía tu corazón,
casi muero de decepción.
Dorita.
No hay comentarios:
Publicar un comentario