Está la Peña
deslavada y triste.
Seria.
Diríase que ansia una primavera
que no acaba de llegar.
Persistente lluvia
empapando las rocas.
Los árboles con avidez
de los " al punto" minerales
gozan.
Tras los grandes ventanales,
contagiada del entorno,
pensando
en estas dernortadas adolescentes,
en la sarta de estupideces
que de su boca escapan.
Dorita.
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