Tan frágil.
Tan delicada ella.
Va dejándonos caer
lo mejor
de lo vivido.
Al asalto,
cuando menos te lo esperás,
comienza el chorreo.
De no plantarla cara,
De no saber frenarla,
te atormenta y aniquila.
Después.....
mansamente retrocede.
Dorita.
No hay comentarios:
Publicar un comentario