En la Cuna de Castilla.
Bautizada queda
la buitrera.
Al irnos adentrando
por tortuosa carretera
en búsqueda
de unas majestuosas ruinas
contempladas
cuarenta años atrás ,
apareció de sopetón
custodiada
por un sinfín de aguerridos guerreros
formados en posición.
Algunos de ellos nos rodeaban
desde las alturas
haciéndose valer
marcando territorio.
Un México imaginario
se adueñó
de mis pensamientos.
Creí oír
la música envolvente de una armónica.
Grandes ojos intimidatorios
desde las diversas oquedades.
No todas por efecto de la erosión.
Un día...ya lejano...
ermitaños gozaron en plenitud
de algo más que un paisaje.
Gozaron de la Eternidad.
Dorita.
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