Entre los libros elegidos
por la Consuelo,
en las clases de costura,
solo recuerdo "El Camino".
Primero de Bachillerato
me habían sacado de mi pueblo
y me habían colocado
allí
entre las hijas de la flor y nata
de las hijas de las "mejores familias
Vallisoletanas".
En seguida se me apodó "la paleta".
Se solía elegir
a las mejores lectoras
y debían serlo
porque a mí todo me recordaba
a mí pueblo.
Solo pensaba en que hacer
para librarme de ese lugar.
No fui lo suficiente avispada.
Terminé el bachillerato
y esa época la recuerdo
maravillosa.
Dorita.
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