Tras la frustración
de la imagen que el espejo me devuelve.
Del conocer mis imposturas,
mis chantajes,
mis embustes,
maquillajes y grandes mentiras.
Ya desarmada...
después de bajar al pozo
de las miserias,
poco a poco
va el desasosiego cediendo
y sabiendo
que lo conseguido nada es
uno empieza a llevarse mejor
consigo mismo
y estar en calma
y para mí
eso es sentirse bien.
Dorita.
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