La Borraja,
despidiendo al invierno,
abre los ojos
a la primavera.
Alza su cara
pentaestrellada,,
de color celeste-ultramarino
preñada.
Al vivir,
aquí en Santander,
junto al mar,
sus flores intentan
paraguas formar.
Se quedan ahí,
a punto de conseguirlo,
-inflorescencia
umbelada-.
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