martes, 14 de marzo de 2017
Laro
Se enamoró
de su maestra
Juanita.
Sus ojos
-los de Juanita-
no eran esmeraldados,
como el Cantábrico
en invierno.
Su verde azulado......
más intenso,
más profundo.
Ojos de sabiduría ,
los ojos de la verdad.
Juanita
se apasionó,
al explicar
los colores.
Hablando de vibración,
transmisores
de emoción.
Hablaba de cada uno
con tal pasión.........
que la clase,
en silencio,
escuchaba
con devoción.
Que existía relación
entre sentimientos
y color,
a partir de aquel momento,
Laro
jamás lo dudó.
A su profesora.....
a pies juntillas
creyó.
Pero "la cosa"......
no se quedó
en clase,
que "la cosa"
trascendió.
En cuanto
a su casa llegó,
a su madre la vio
blanca,
blanquísima,
de un blanco inmaculado,
radiante.
En su madre....
estaba todo,
como en el blanco.....
todos los colores.
El sublime amarillo.......
le recordaba
al verano,
al sol.
Todas las personas
y objetos
que a su pensamiento
traían
la estación,
pasaban.......
ante sus ojos
a bañarse
de color.
En cuanto al azul.........
no solo el cielo,
el mar,
también el aire
se le hizo visible
y de color azul.
Incluso.....
en ese aire azul,
se hicieron visibles
también......
caras,
objetos,
números.........
allí estaban impresos
y todos
de color azul.
A cualquier niña
que veía,
de color azul
la vestía.
Al ver ........
algún niño pelearse,
algún hombre enfadarse.......
y ni que decir tiene
el campo con amapolas.......
Era el rojo
el que llegaba
y en el escenario
se quedaba.
Toda esta ......
exaltación de color,
al cambiar de curso
se atenuó.
Cuando en vez de Juanita.......
el profesor fue
"Don Juan".
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