Nuestra escuela
de Rucandio,
colorista a rabiar.
Recuerdo
en una ocasión,
que vi salir
del retrete,
una salamandra
cargada de colorete.
Tapando el cuerpo
negro azabache,
con sus manchas amarillas.
Lo sentí
como un ser radiante
y me dirigí,
al instante,
a buscar a "Doña Pilar".
Quien la pobre,
al contemplar
a este "espíritu del fuego",
casi se pone a gritar.
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