Un zorro
-de Rucandio-
sucumbió
por atrevido.
Al contemplar
las gallinas,
comparándolas
con los gorriones
y las golondrinas......
Su cerebro
se exaltó,
la pituitaria
se estimuló
y el estómago
le mostró
inquietud.
En su mente
la gallina,
se tornó
en avestruz.
Y cuando....
pasó a la acción,
cuatro pastores alemanes,
en menos de un santiamén,
le dieron
una lección.
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