martes, 25 de abril de 2017
El lugar
donde trabajo
está debajo,
de la casa
donde aconteció
lo que relato.
En una urbanización,
sino de lujo
con piscina,
bolera......
y donde los habitantes
llevan una vida
más o menos
confortable.
Pues bien......
en la terraza,
la propietaria
tenía un perro
que la calle
desconocía.
El pobre animal
allí vivía,
solitario
en medio de excrementos.
Uno,
cada quince días,
la mujer
los barría.
Y a lo de.......
"agua va...."
pero sin gritos,
lanzándolos
rociaba
a quien pasaba.
Llegó la "cosa"
a tal extremo
que agobiada
intenté,
por todos los medios,
remediarlo.
Sin lograr,
para nada,
conseguirlo.
He de decirlo,
no fui por nadie
apoyada.
Me dí cuenta
que lo común
no interesa.
Como
si ni fuese propio
lo común.
La historia
en tragedia
acabó.
El perro terminó
por no dejar
de dar vueltas
en el minúsculo
recinto.
Hasta que al final,
un mal día.......
lanzándose
al vacío
finalizó su vida.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario