El primer poema
que aprendí
fue en la escuela.
Casi...
sin saber leer.
Sentí
tal emoción
que al declamarlo
saltaba el corazón.
En la adolescencia
fue Machado.
Vivía
en el internado.
Allí,
agarrada
a la poesía,
me sentía
en otra tierra,
me sentía
comprendida.
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