lunes, 24 de abril de 2017



Todas las vidas

son farsa,

comedia,

teatro

hasta que el comediante,

por diversas

circunstancias

de la vida,

es consciente

y empieza

a no disfrutar

de los ropajes,

a encontrar

las costuras,

los colores estridentes

y hasta algún roto

que otro

en la textura.


En ese instante,

no digo

que el comediante

esté salvado.....

solo un trozo

de madera en el océano

al que agarrarse puede.

No hay comentarios:

Publicar un comentario