Creí
haber abierto,
en tu cuerpo,
una ventana.
Con un cristal
muy fino,
frágil,
delicada transparencia.
No coloques
postigos,
te lo suplico
amigo.
Porque ahí,
entre los imposibles,
tal vez
alguna ráfaga
de luz entrecortada......
relumbre
en la espesura,
dejando
que amanezca,
dejando entrar
al día.
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