En una caja,
del desván,
había una mariposa.
La encontré,
fruto
de la curiosidad.
El animalito
asustado,
en una esquina
escondido.
Ni se meneó.
No quería
salir.
Empecé
a hablarlo
despacio.
Lo acaricié
con mis manos.
Tardó
una larga hora.....
en conocerse
y saber
que el vuelo
podía emprender.
Lo hizo.
Yo,
con envidia,
en tierra
me quedé.
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