viernes, 5 de mayo de 2017



En una caja,

del desván,

había una mariposa.

La encontré,

fruto

de la curiosidad.

El animalito

asustado,

en una esquina

escondido.

Ni se meneó.

No quería

salir.


Empecé

a hablarlo

despacio.

Lo acaricié

con mis manos.

Tardó

una larga hora.....

en conocerse

y saber

que el vuelo

podía emprender.


Lo hizo.

Yo,

con envidia,

en tierra

me quedé.

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