Mi cara,
en el espejo,
no me muestra
la belleza
de antaño.
Pero ...
hay otra riqueza,
no medible,
no pesable
que me llena
de orgullo.
Todo lo vivido
resucita,
cuando quiere,
creándome
un paisaje
o mejor,
un marco
para el encaje
de lo que ahora
ando viviendo.
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