jueves, 11 de mayo de 2017



Oigo

un violín

en  mi alma dolida.


Un arpa

que andaba

en no sé que

mundo dormida......

hace

que, de sus cuerdas,

la música suene.


Así,

entre ambos,

han logrado

que olvidando

la pena,

cante una canción,

en una tarde

de otoño aprendida.

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