El invierno....
tan querido.
La nieve
sobre la Sierra y en la Peña.
Los cánticos,
el jolgorio.
El tiempo que,
al intensificarse,
se estiraba.
Agobio
al retornar a la ciudad.
Tu partida aniquiló
el sabor entrañable
de todos los inviernos.
Helada cristalina,
gélida,
hiriente.
Rayo fulminante,
esperpento.
A mis entrañas alcanzó
el negro.
Desapareciendo
todo atisbo de hermosura.
Dorita.
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