Un instante.
Las miradas se encuentran.
Los cuerpos se reconocen.
Se conocen.
Una llave abre las puertas
del mar,
del aire,
del bosque.
El soplo divino
les respira.
Dedos
que hombros acarician.
Momentos de luz,
de hermosura.
Hay valientes
que los perpetúan....
en su existencia.
Dorita.
No hay comentarios:
Publicar un comentario