jueves, 11 de mayo de 2023

La mirada

 A la taciturna mirada,

que muy lógico sería

llevarla en la cara colgada,

la destierro.

Cargada de incomprensión

por las terribles actuaciones,

que en mi país se practican,

me entran ganas de llorar.

Si con ello lograra

revertir esta horrenda y repugnante

situación, lloraría.

Lloraría sin parar

hasta ver mis lágrimas

desembocar en el mar.

No es el caso.

Si permito a la amargura

colarse por las ventanas,

yo quedaré exiliada.

Por lo tanto,

a tientas y anonadada

vivo esperando un futuro mejor.

El pasado ya lo ha sido.

Dorita.

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