La ventanilla
me regaló
España entera.
El campo,
gozando sus colores,
me trajo
un enjambre de sabores.
La memoria,
sin previo aviso,
se lanzó a derramar
otros viajes,
otros tiempos.
Ni mejores,
ni peores .
La verdad
es que el tiempo,
que ni es tiempo ,ni es nada,
en la parte lineal
de sus caprichos,
se atreve
a explicarte lo que quiere.
Con un afán inusitado
de que llegues
a comprender
lo incomprensible.
Dorita.
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