Este cante nuestro,
el jondo,
remueve
las entrañas de la vida.
Derrama
lágrimas amargas.
Hasta los Ángeles se conmueven.
Nuestra España
bendecida.
El mismo Cristo baja de la cruz
para arropar con ternura
a este pueblo que es capaz,
en una sola Saeta,
de gritarle al mundo la pena
que anda sufriendo
la Tierra.
Dorita.
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