De puntillas se acercó.
La vida me negó
lo que más quería.
No acierto a distinguir
si fue capricho
o lo que debiera haber sido
y nunca será.
Dudo.
Como una insondable ironía,
el paraiso me anda mirando a los ojos
con ternura.
Dorita.
No hay comentarios:
Publicar un comentario