El viento
le ha echado un órdago a la grande
al mar.
No ha dicho no.
Se deja llevar.
Se despliega toda entera.
Redobles gitanos
estremeciendo el alma.
Repiqueteos
cayendo sobre el tablado
con autoridad.
¡Ay las lagarteranas!
¡Como disfrutarían contemplando
a su trabajo de años
desplegado en cada instante
de este día!.
Dorita.
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